En Santiago de Chile hay un lugar donde la risa, la pizza y el espectáculo conviven cada noche. Palermo Teatro Bar nació de una amistad, del amor por el teatro y de una idea clara: reunir lo mejor de la escena artística con una propuesta gastronómica pensada para disfrutar sin pausa.
“Este es un lugar que reúne comedia, espectáculo y gastronomía. Vimos que hacía falta unir lo mejor de la escena nacional con una experiencia para todos los sentidos”, cuenta Pablo Viñolo, administrador y socio del espacio.
Y esa combinación no es casual.
Detrás de Palermo Teatro Bar hay dos socios y una historia compartida. Tana Palermo, actriz uruguaya radicada en Chile, y Pablo Viñolo, unidos por la amistad y por una sensibilidad común hacia el arte y la cultura italiana.
“Venimos de una cultura donde la comida es encuentro, charla, risa, sobremesa. Por eso la pizza es el corazón de nuestra propuesta, porque une y celebra cada momento, como en una familia”, explica Tana.
El nombre no solo remite a su apellido, sino también a una identidad: tradición, casa, sabores compartidos. Palermo representa ese cruce entre arte y mesa larga, entre escenario y sobremesa.
La cartelera de Palermo Teatro Bar es amplia y dinámica. Música, teatro, stand-up, comedia y cabaret forman parte de una programación que funciona de lunes a lunes.
“El público viene a vivir una experiencia, a olvidarse un rato de sus problemas. Queremos que sea una pausa en la semana, un momento para resetearse”, explica Pablo.
Con entre 100 y 120 personas por función —y dos funciones diarias— el desafío operativo es tan importante como el artístico. Cada noche el espacio se transforma en una sala llena, donde los tiempos deben estar perfectamente coordinados.
La propuesta gastronómica está diseñada estratégicamente para acompañar el ritmo del show. La carta incluye pizzas, tablas y sándwiches, opciones seleccionadas por su rápida elaboración y por su capacidad de adaptarse a un alto flujo de público en un mismo horario.
“La carta tiene que ser lo más acotada posible para que todos los clientes tengan la mejor experiencia”, explica Indira, parte del equipo de salón.
La clave está en el equilibrio: platos simples, bien ejecutados y pensados para que el público pueda comer, brindar y disfrutar del espectáculo sin demoras ni interrupciones.
En un espacio donde cada minuto cuenta, la operación debe ser ágil y precisa. Desde el ingreso de comandas hasta el cierre de caja, todo necesita fluir con la misma armonía que el show en el escenario.
“Fudo ha sido un gran aliado”, cuenta Katherine, cajera y parte del equipo administrativo. “Al momento del cierre puedo hacerlo de manera fácil. El sistema es muy amigable y nos permite identificar qué productos tienen mayor demanda”.
Además, el equipo destaca una funcionalidad clave: la posibilidad de activar o desactivar productos en tiempo real según disponibilidad. En un entorno con alto volumen de ventas y rotación constante, esa flexibilidad es fundamental.
“Jugamos con Fudo desde la aplicación y también con las máquinas Fudo. Eso nos permite agilizar el ingreso de comandas y hacer que la experiencia sea mucho más completa”, agrega Pablo.
La tecnología, en este caso, no reemplaza el espectáculo: lo sostiene.
Palermo Teatro Bar no es solo un restaurante ni solo un teatro. Es un espacio pensado para quienes buscan una experiencia completa.
“Es el lugar donde yo quisiera ir”, dice Tana. “Un espacio donde comes bien, te tomas un trago rico y además vives algo que recuerdas”.
En esa mezcla de buena comida, humor y encuentros, Palermo construye su identidad. Un lugar donde la pizza es el corazón, la risa es protagonista y cada función se convierte en una celebración compartida.
Como lo resume Tana: “Palermo es gastronomía, arte y divertimento, todo en un mismo lugar”.