En Puerto Escondido hay lugares que se visitan por la comida, otros por los tragos y otros por el ambiente. Pero en Juana Mezcala, todo sucede al mismo tiempo.
Este restaurante bar nació con una idea clara: crear un espacio donde el mezcal oaxaqueño fuera protagonista, sin perder la frescura y la energía relajada de la playa. Hoy, el lugar se convirtió en un punto de encuentro para locales y turistas que buscan buena gastronomía, música y una experiencia auténtica alrededor de la cultura del mezcal.
La propuesta de Juana Mezcala está profundamente conectada con Oaxaca y con quienes producen el mezcal desde hace generaciones.
“Es el destilado que conecta con nuestros productores oaxaqueños, las familias que siembran los agaves y las historias de nuestros pueblos”, cuentan desde el equipo.
La ubicación también juega un papel importante. Puerto Escondido se encuentra cerca de algunas de las principales zonas mezcaleras de Oaxaca, como Miahuatlán, Sola de Vega y San Baltazar Guelavila. Esa cercanía les permite trabajar con una amplia variedad de mezcales y acercar a sus clientes a una cultura que va mucho más allá de una etiqueta o una bebida.
Para quienes recién comienzan a descubrir este universo, siempre recomiendan empezar con el espadín de la casa: una forma simple de aprender a degustar y reconocer las propiedades del mezcal.
En Juana Mezcala, la experiencia no gira únicamente alrededor de la comida o los tragos. El objetivo es crear un ambiente donde todo conviva naturalmente.
“Nuestra rica gastronomía nos hace sentir felices, el mezcal relaja el cuerpo y la música nos hace mover los pies”, explican.
La propuesta mezcla buena comida, coctelería, música y una atmósfera relajada que hace que las personas quieran quedarse. Cada detalle está pensado para transmitir esa sensación de estar en casa, pero en la playa.
“Todo el mundo conecta con la buena energía del ambiente playero”, cuentan.
Con el tiempo, esa energía también ayudó a formar una comunidad diversa, integrada tanto por personas locales como por turistas que llegan buscando un lugar donde pasarla bien.
Detrás del ambiente relajado hay una operación que necesita orden y coordinación constante.
Juana Mezcala utiliza Fudo desde hace casi cinco años y destacan especialmente la facilidad para acceder a información clave del negocio en tiempo real.
“Lo usamos porque nos ayuda bastante con inventarios, ventas y organización con los meseros”, explican.
Además, utilizan la información del sistema para tomar decisiones concretas sobre el menú y la operación diaria: desde identificar productos más vendidos hasta detectar platos que ya no funcionan igual y necesitan ajustes.
“La información que Fudo nos brinda nos sirve para tomar decisiones como quitar algunos platillos del menú o aumentar la venta de otros”.
Más allá del mezcal, la gastronomía o la música, el foco está puesto en algo más simple: cómo se siente la gente cuando está ahí.
“Lo que más disfrutamos día a día es el reto de ofrecer una gran experiencia y que las personas salgan de aquí con una sonrisa”, cuentan.
Y quizás ahí está el verdadero diferencial de Juana Mezcala: un lugar donde la comida, la bebida y el ambiente no funcionan por separado, sino como parte de un mismo ritual.
Un espacio donde todo invita a quedarse un rato más.