Imperio Growler: cuando la cerveza se bebe en casa

Jueves 18 de Mayo de 2017

Concentrados en un radio de pocas cuadras, en medio del ajetreo urbano, proliferan locales donde los transeúntes entran y salen abrazando botellones de cerveza. Emplazados entre edificios, estas pequeñas cuevas se dedican a impartir el culto cervecero con un formato poco habitual. Se trata de las novedosas “ Growler Stations”, despachos de cerveza artesanal diseñados exclusivamente para llevar.

Despensas de birra

A primera vista, la fórmula pareciera repetirse: locales pequeños con una estética industrial, pizarras negras garabateadas con tiza, un par de banquetas altas para esperar los pedidos y, un detalle no menor…ninguno cuenta con mesas.

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“Decidimos abrir una despensa porque nos parecía una idea interesante ofrecer un punto de referencia donde uno pueda ir a buscar la cerveza que realmente le gusta. Además, el negocio requería de una inversión media y no demandaba tanto tiempo en comparación con un bar”, reconoce Mariano Caprarulo, uno de los socios al frente de Burton (Laprida 1772, CABA), quienes también cuentan con su propia fábrica de cerveza artesanal en la localidad de San Martín. Desde su página de Facebook refuerzan su identidad con orgullo: “¡Sí! Una despensa, como las de pan…pero de birra”.

Si bien la modalidad es reciente, los cerveceros coinciden en que llegó para quedarse.  Jorge Pons y Pablo Spektor, dueños de 12 canillas (French 2350, CABA), son dos amigos originarios de Gualeguaychú, Entre Ríos, que en 2016 percibieron la necesidad de contar con un punto intermedio entre el bar y el supermercado que brinde un producto de calidad que se pueda disfrutar desde casa.

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“Como a mí no me gusta el vino, siempre envidié esa variedad que tiene la gente para elegir. Van a un supermercado y se pueden pasar una hora recorriendo las góndolas. Sentía que con la cerveza  eso no pasaba”, señala Jorge.  Como su nombre lo indica, la tienda cuenta con 12 canillas rotativas donde todos los días corren 12 estilos de cerveza de productores locales. “Es algo nuevo pero la gente está entendiendo el concepto. Es ideal para tomar una buena cerveza en tu casa, mirando un partido de fútbol o una película, en una previa, o en un asado con amigos”, añade Pablo.


Como a mí no me gusta el vino, siempre envidié esa variedad que tiene la gente para elegir. Van a un supermercado y se pueden pasar una hora recorriendo las góndolas. Sentía que con la cerveza eso no pasaba


El tamaño importa

Las “ Growler Stations” implementan un sistema de llenado contra presión que garantiza un sellado lo suficientemente hermético como para que la cerveza no pierda el gas de inmediato. Un barrido de CO2 expulsa el oxígeno dentro del envase y luego se vierte el líquido sin generar espuma.

Los formatos más convencionales son los afamados “growlers” (botellones retornables de vidrio de 1,9 litros) y las botellas PET (botellas plásticas descartables de ½ y 1 litro). La cerveza mantiene su gasificación intacta durante 7 días en los envases plásticos y 4 días en los envases de vidrio.

Los precios varían muy poco según cada local y por lo general todos suelen ofrecer promociones, happy hour y sorteos a través de sus redes sociales.

¿La supervivencia del más apto?

La mayoría de los cerveceros coinciden en afirmar que el fenómeno de la cerveza artesanal no se reduce a una moda pasajera. Más bien, consideran que estamos atravesando un cambio cultural del cual ya no hay vuelta atrás.

“El mercado de la cerveza artesanal creció muchísimo y esto impactó significativamente sobre la industria. Hoy es poca la gente que pasa por la calle con 2 cajones de cerveza industrial. Sin embargo acá vienen y se llevan de a 6 growlers”, dice convencido Sebastián Giani, quien junto con Ignacio Russo inauguraron la versión “take away” del bar “La Espuma de los Días” (Azcuénaga 1380, CABA), hacia fines de 2016.

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A pesar de ello, todos reconocen que la creciente proliferación de cervecerías implicará, tarde o temprano, una inevitable depuración. “En algún momento van a quedar los que mejor cerveza tengan. Por eso nosotros apuntamos a ser bien sólidos en lo que hacemos, siempre fieles a nuestras políticas”, dice Sebastián. Su intención es que la gente se anime a probar nuevos sabores todo el tiempo para evitar caer siempre en las mismas alternativas.

Uno de los pilares de la filosofía de “La Espuma de los Días” radica en mantener la rotación constante de su cartelera, siempre ofreciendo cervezas con cualidades distintivas. “Trabajamos con más de 40 marcas y más de 40 estilo. No tenemos nada fijo. Eso es algo que nos diferencia de los demás pero que a su vez nos juega a favor y en contra. Al no estar casados con nadie, cuando un productor no tiene stock suficiente, somos los últimos en la lista para reponer porque no nos priorizan. Pero decidimos que esta es nuestra manera de trabajar”, declara Ignacio.

Aquí y ahora

Burton: Laprida 1770

Tres productores de San Martín se aventuraron a abrir su propio despacho en Capital. Su experiencia en el rubro les juega a favor al momento de seleccionar las cervezas. Su Imperial Stout fue un éxito rotundo y esperan volver a tenerla pronto en cartel.

12 Canillas: French 2350

Jorge Pons y Pablo Spektor comandan las 12 canillas que le dan nombre a su local. Además del servicio “take away” también disponen de la modalidad “party pump” (alquiler de barrilles de 20, 30 o 50 litros) y de una barra móvil exclusiva para eventos sociales y corporativos. En el futuro esperan replicar este formato en Gualeguaychú, su ciudad natal.

La Espuma de los Días: Azcuénaga 1380

Rupturista, al igual que la novela homónima de Boris Vian, “La Espuma de los Días” se distingue por una selecta cartelera en constante rotación. Allí, Ignacio Russo y Sebastián Giani tratan de implementar cervezas que se destaquen por la impronta creativa de sus productores. Actualmente se jactan de tener una de las mejores Kölsch del país. Otras perlitas son las cervezas de guarda y las cervezas con método “champenoise”.