13/05/2026Lectura: 4min

Tres propuestas gastronómicas, un mismo lugar: así se vive el MUT de Santiago

Tres propuestas gastronómicas, un mismo lugar: así se vive el MUT de Santiago
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En Santiago de Chile hay un espacio donde conviven distintos estilos de cocina, formatos y experiencias gastronómicas bajo un mismo techo. El Mercado Urbano Tobalaba (MUT) se convirtió en uno de los puntos gastronómicos más activos de la ciudad, reuniendo propuestas que van desde la cocina nikkei hasta las fuentes de soda tradicionales y restaurantes peruanos contemporáneos.

Entre los locales que forman parte de este ecosistema están Embarcadero 41, Mirai Food Lab y Fuente de Soda Don César: tres conceptos completamente distintos, pero con algo en común: la búsqueda constante de mejorar la experiencia del cliente y ordenar su operación con Fudo.

Embarcadero 41: cocina peruana y nikkei en pleno MUT

Con más de 20 locales a nivel internacional, Embarcadero 41 llegó al MUT hace más de un año y medio con una propuesta que combina cocina peruana tradicional y gastronomía nikkei.

“Tenemos platos de la costa, sierra y selva del Perú”, cuentan desde el equipo, que destaca la diversidad de sabores como uno de los pilares de la propuesta.

El restaurante comenzó prácticamente desde cero en el mercado gastronómico chileno y hoy ya cuenta con una clientela consolidada dentro del MUT. Parte de ese crecimiento también estuvo acompañado por la incorporación de herramientas de gestión desde el primer día.

“Fudo nos ha facilitado mucho el trabajo como herramienta esencial para que todo salga perfectamente”, explican. Además del control de ventas, destacan especialmente el seguimiento de inventario y el control por garzón, aspectos fundamentales en una operación con alto volumen de movimiento diario.

Mirai Food Lab: cocina de autor, fermentos y cultura nikkei

En otra esquina del MUT aparece una propuesta completamente distinta. Mirai Food Lab nació de la unión entre Misha —japonesa-estadounidense— e Ignacio —chileno— y de una pasión compartida por la cocina y la experimentación.

El proyecto comenzó en Factoría Franklin y luego llegó al MUT, donde hoy combinan ramen, fermentos, sabores japoneses y cocina contemporánea.

Desde el equipo destacan que una de las claves para sostener la operación fue poder centralizar información y automatizar procesos.

“Fudo nos ha ayudado con el control de ventas, inventario, arqueos de caja y soporte técnico”, cuentan.

También remarcan la facilidad para integrar Fudo Pagos dentro de la operación diaria, algo especialmente importante en un espacio con alta rotación y equipos que trabajan hasta tarde.

“Ha sido súper fácil tener el mismo punto de venta con el sistema operativo donde se controla todo”, explican. Para el equipo, la facilidad de uso también hace más simple la capacitación y el trabajo diario del personal.

Fuente de Soda Don César: velocidad, experiencia y tradición

En el caso de Fuente de Soda Don César, la propuesta se mueve entre la tradición chilena y la velocidad operativa que exige el horario de almuerzo. El restaurante nació hace siete años y hoy funciona dentro del MUT con una idea muy clara: entregar una experiencia rápida, rica y cercana.

“Nosotros creemos que el cliente no vuelve al lugar donde comió más rico, sino donde lo pasó mejor”, explica Pablo Ausín.

Por eso, los tiempos de atención son una prioridad absoluta, especialmente de lunes a viernes, cuando gran parte de los clientes tienen poco tiempo para almorzar: “Buscamos que la persona pida, coma y pague en menos de media hora”, cuentan. Y ahí la tecnología cumple un rol central.

Cada garzón trabaja con su propia terminal integrada con Fudo Pagos, lo que permite abrir mesas, cobrar y hacer seguimiento individual de cada operación desde el mismo dispositivo.

Además, utilizan los reportes para medir tiempos de mesa, analizar productos más vendidos y ordenar inventario diariamente: “Podemos hacer rankings, medir tiempos y llevar control de todo”, resumen.

Un mercado donde conviven distintas formas de hacer gastronomía

Aunque las propuestas son muy distintas entre sí, los tres locales reflejan algo que hoy define al MUT: la convivencia entre conceptos gastronómicos con identidad fuerte, operaciones exigentes y una experiencia pensada al detalle.

Desde cocina nikkei hasta sanguchería chilena o gastronomía peruana contemporánea, el MUT se consolidó como un espacio donde la gastronomía no solo se trata de comer, sino también de experimentar distintas culturas y formatos en un mismo lugar.

Y detrás de cada operación, herramientas como Fudo ayudan a que esa experiencia funcione de forma más ordenada, rápida y eficiente.

 

FUDO

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